
Uno de los miedos más comunes al pensar en factoraje es qué va a pensar tu cliente. Durante años, el modelo tradicional funcionó así: cedías tus facturas y, a partir de ese momento, una institución financiera se encargaba de cobrarle a tu cliente. Para muchas pymes, eso significaba perder control sobre una de sus relaciones comerciales más valiosas.
La buena noticia es que ese no es el único modelo. Con el factoraje con cobranza delegada, adelantas el flujo de tus facturas y sigues siendo tú quien gestiona la relación y la cobranza con tu cliente.
En el factoraje con cobranza delegada, cedes tus facturas vigentes a la entidad que te da el financiamiento, pero la gestión de cobro se queda contigo. Tu cliente te sigue pagando como siempre, con los mismos contactos, los mismos canales y los mismos acuerdos.
Dicho de otra forma: el financiamiento ocurre en segundo plano. Para tu cliente, la operación se ve igual que siempre; para tu empresa, la diferencia es que el dinero llega antes.
En una empresa B2B, una cuenta corporativa no es solo una factura: es un historial de negociaciones, pedidos recurrentes y confianza construida durante años. Cuando un tercero entra a cobrar, la conversación cambia, aunque la deuda sea la misma.
Mantener la cobranza en tus manos te permite seguir negociando condiciones, anticipar pedidos y resolver cualquier aclaración directamente, sin intermediarios que no conocen la historia de esa relación.
Primero seleccionas las facturas vigentes que quieres financiar. Después recibes liquidez: hasta 85% del valor elegible de la factura. Mientras tanto, tú sigues gestionando la relación y la cobranza con tu cliente. Al vencimiento, los intereses se liquidan cuando vence o se paga la factura, sin amortizaciones intermedias durante el plazo.
Todo ocurre en una plataforma 100% digital, con firma electrónica en cada paso.

Si estás evaluando opciones de factoraje, una de las primeras preguntas que deberías hacer es quién va a tener contacto con tu cliente. La respuesta cambia por completo la experiencia.
Con Axelera, tu cliente sigue tratando contigo: Axelera aporta la liquidez y tú mantienes la relación comercial. Simula cuánto podrías obtener por tus facturas y decide desde ahí tu siguiente paso.